El río Alfambra, que tiene su cabecera en el norte
de la Sierra de Gúdar, alcanza el término municipal
de Aguilar donde da lugar a la depresión del Pobo-Cedrillas.
Aquí, unido al barranco del Tollo, forma un valle amplio
que aprovecha la presencia de arcillas y arenas cretácicas.
En su extremo suroeste se encuentra el relieve de la Muela
de Ababuj (1.468 m) que resalta con su escarpe de sedimentos
terciarios. Más allá del pueblo, el río
inicia un profundo cañón atravesando en forma
de cluse las calizas jurásicas del anticlinal de Aguilar,
a partir de la ermita de la Virgen de la Peña.
En cuanto al paisaje vegetal, en su término se pueden
diferenciar varias zonas: un sector centro y sureste, donde
dominan los cultivos y se localiza un pequeño enclave
de pino albar, y un segundo sector, que se extiende desde
el centro del término hacia el noroeste, con un dominio
del matorral mediterráneo en el que dominan las especies
leñosas de escaso porte sobre las formaciones arbustivas
y arbóreas.
Del castillo, situado a un kilómetro de la población,
subsiste aún un amplio muro de sillarejo que protege
el flanco accesible del promontorio. Entre sus ruinas es posible
apreciar lo que fue una puerta.
El núcleo urbano de esta antigua aldea de la Comunidad
de aldeas de Teruel se divide en dos por una vaguada, apiñándose
el caserío en una ladera presidida por la iglesia de
San Pedro, construida en torno a 1770, según consta
en la puerta de ingreso. Se distribuye en tres naves cubiertas
con bóvedas de medio cañón con lunetos.
La torre, a los pies, en el lado de la epístola, es
de dos cuerpos de mampostería con las esquinas reforzadas
por sillares; el primero es de planta cuadrada mientras que
el segundo es octogonal, con pilastras en sus ángulos.
En ella se empotraron dos bajorrelieves pétreos, datables
en el siglo XVI. De esta misma época guarda el banco
de un retablo procedente de la ermita de Santa Catalina, con
tablas que representan entre otros a Santa Catalina, San Pablo,
San Pedro y un Eccehomo.
Del siglo XVIII es la ermita de Santa Celestina, situada junto
a la iglesia. Su única nave se cubre con bóveda
de arista alzada sobre restos de una anterior. En un costado
se conserva la escala santa, decorada con cerámica
de Teruel. Todo aquel que el Jueves Santo ascendiera de rodillas
estas escalerillas ganaba las mismas indulgencias que visitando
las cuatro basílicas de Roma. En la actualidad se muestra
en estado ruinoso.
Por su parte, el ayuntamiento, del siglo XIX, sigue los modelos
de los consistorios turolenses de épocas anteriores,
con la lonja de dos arcos rebajados en el primer piso.
Dentro de la arquitectura civil destaca la casa Muñoz,
un buen ejemplo de mansión aragonesa del XVIII. De
planta cuadrada, el edificio se distribuye en tres pisos,
además de ático, y está coronado por
una linterna octogonal. En la fachada meridional se abre una
portada con un arco conopial donde aparece inscrita la fecha
de 1776. Cierra sus vanos con magníficas rejerías.
Existe además una interesante fuente realizada en buena
sillería datada por una inscripción en 1818.
Fuera de la población, la ermita más antigua
e interesante es la de Santa Catalina, obra del siglo XVI,
cuya única nave se cubre con una bóveda de crucería
estrellada. En la portada aparece una inscripción latina
del XVIII que comenta las indulgencias otorgadas a esta ermita
por Clemente XIV.
Junto a la carretera hacia Ababuj se encuentra la ermita del
Santo Cristo, datable seguramente en el siglo XVIII. Responde
al modelo típico de nave cubierta con bóveda
de medio cañón con lunetos. El atrio que precede
al edificio se apoya sobre columnas de piedra y su techumbre
de madera posee unos canes bellamente labrados.
La ermita de la Virgen de la Peña, que se sitúa
a un kilómetro de la población, junto a los
restos del castillo, es una sencilla edificación cuyo
acceso se realiza mediante un arco de medio punto con grandes
dovelas.
Las fiestas patronales en honor a San Pedro, San Isidro y
la Virgen de la Peña tienen lugar el tercer fin de
semana de agosto y son tradicionales las de San Antón
y el Trance el 17 y 18 de enero.
Desde 1925 ya no se celebra el dance que se dedicaba a la
patrona de la localidad, la Virgen de la Peña. Sin
embargo, queda constancia de los personajes que intervenían:
mayoral, rabadán, ángel y diablo, entre otros.
También existen noticias de los danzantes que bailaban,
de la embajada de moros y cristianos y de los diálogos
que se recitaban ante el público congregado.
Hoy continúa realizándose una romería
a la ermita de la Virgen de la Peña, patrona de la
localidad, el día de su festividad para pedir las lluvias
necesarias. El tercer miércoles de octubre se acude
a la ermita y se celebra misa cantando los gozos a la Virgen,
que también se cantan en mayo y en las fiestas de agosto.
El martes anterior se celebra una misa en el pueblo en honor
de los santos Fausto, Constancio, Clemente y Benedicto, cuyas
reliquias fueron traídas al pueblo desde Roma