Aunque el pueblo de Albalate del Arzobispo tiene un origen
eminentemente musulmán, como así lo demuestra
su peculiar estructura y emplazamiento, la fértil vega
del río Martín en esta zona albergó numerosos
grupos humanos con anterioridad a la conquista musulmana (711)
aunque ninguno de ellos llegó a prosperar y asentarse
definitivamente.
Se han encontrado en el término municipal, y en sus
alrededores, yacimientos prehistóricos bastante importantes
y que fueron excavados durante los primeros años del
s. XX. El arco cronológico que abarcan estos emplazamientos
demuestra tanto un temprano poblamiento como una gran continuidad.
Va desde el Eneolítico y Edad del Bronce de los yacimientos
de El Olivar de Macipe, El Subidor, la cueva de Tarracle y
el barranco de Valdoria, hasta la villa romana encontrada
en el vecino Regadío de Urrea. Y a esto hay que sumarle
varias localizaciones pinturas rupestres de estilo levantino.
Más recientes han sido las investigaciones que demuestran
la existencia de asentamientos (no se sabe hasta que punto
estables) de visigodos. Una hebilla encontrada en las cercanías
del núcleo urbano y varias tumbas medievales en los
alrededores hacen pensar en una presencia mayor de este grupo
de lo que se suponía.
Pocos datos se conservan del Albalate musulmán. Edificado
el pueblo a la orilla del Martín y protegido de los
vientos por varias colinas, su estructura (en cuesta y con
calles estrechas) es su mayor herencia. Se conserva restos
de una muralla (de difícil datación), y los
cimientos del castillo y, pudiera ser, de la iglesia.
Conquistado por Ramón Berenguer IV, fue cedido a
la Mitra de Zaragoza, convirtiéndose el Arzobispo en
señor temporal de la villa, encargado del gobierno
y de la justicia, y propietario de varios derechos, entre
ellos uno sobre las aguas del río Martín y otro
sobre los molinos de aceite. Durante esta época, Albalate
llegó a ser un núcleo importante de la zona,
como lo demuestra la existencia de un barrio judío
(siendo éste un pueblo eminentemente urbano).
Durante la Edad Media Albalate comprendía también
los municipios de Andorra, Almochuel y Arcos, este último
actualmente desaparecido. En 1318 la villa empieza a ser conocida
como Albalate del Arzobispo y comienza a edificarse el castillo
gótico que se convertirá en residencia arzobispal
y almacén.
Durante los silos XV y XVI se levanta la nueva iglesia de
la Asunción (sobre los restos de una anterior de la
que se conserva la torre) y la ermita de la Virgen de Arcos,
una hermosa construcción manierista.
El siglo XVIII representará otra época dorada
para el municipio. Apoya a Felipe V en su disputa por el trono
contra los Austrias durante la guerra de Sucesión y
con eso se gana las 3 “flores de lis” (símbolo
Borbón) que adorna su escudo. Se construye el puente
y la iglesia de San José. Y grupos ilustrados introducen
una nueva raza de olivo que iba a tener una gran aceptación:
el empeltre.
La evolución de la población continuaría,
aunque fue duramente castigada por varias guerras durante
el siglo XIX y XX. Especialmente crueles fueron la Primera
Guerra Carlista y nuestra Guerra Civil, que aunque no causaron
daños materiales significativos, produjeron gran mortandad.
Un descenso de población agravado a partir de los años
50 con la emigración (principalmente a Zaragoza y Cataluña)
y de cuyos efectos el pueblo se va recuperando poco a poco
gracias a la llegada de nuevos pobladores de otros países.